Evolución de la marca

Si bien generalmente pensamos en la marca como un concepto moderno, la realidad es que las marcas han existido siempre como un recurso para distinguir los bienes de un productor de los de otro. Durante el imperio romano, por ejemplo, las ánforas eran marcadas para certificar el lugar de origen de un producto, su peso, el nombre del comerciante y de los aduaneros que inspeccionaron el cargamento.

A fines del siglo XIX, con la explosión de la producción en masa el mercado se llenó  de productos de consumo y surgió la necesidad de diferenciarlos. Los fabricantes ponían un commodity en una caja y le agregaban información que aumentaba su utilidad para convertir el producto en algo deseable y estimular la demanda. Fue en esa época que comenzaron a aparecer muchas de las marcas que son hoy muy reconocidas como Heinz, Ivory y Coca-Cola.

A mediados del siglo XX se consolidó el consumismo y una necesidad mayor de diferenciación de productos y servicios. La marca, que hasta ese momento había sido sólo un logotipo o identificador,  se convirtió en la forma de comunicar los beneficios de un producto, y su conexión emocional con el consumidor. Esta necesidad de comunicar diferenciación se extendió a las corporaciones.

Así fue como nació el concepto de marca corporativas y grandes empresas como IBM, Kodak y Shell se empezaron a considerar "marcas". En resumen, las marcas que estaban circunscritas a productos de consumo hoy existen en casi todos los ámbitos de la actividad humana.